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"Ave rapaz semejante al buitre, pero más pequeña, con la cabeza y cuello cubiertos de pluma, y el color blanquecino. Es muy tímida y perezosa, se alimenta de sustancias animales descompuestas, vive ordinariamente en el África septentrional y pasa en verano a Europa" Así recoge el diccionario de la RAE el término Abanto, que ha devenido en una de las explicaciones del origen del nombre del municipio Abanto por la supuesta presencia de esta ave en la zona.

La localidad de Abanto, se ubica en una colina en la orilla derecha del río Ortiz, al sur de la sierra de Pardos, a 922 metros sobre el nivel del mar. Su topónimo, de origen indoeuropeo, no se encuentra debidamente descifrado, existiendo diversas opiniones sobre su significado, aunque el término coincide con el nombre dado a una especie de buitre, en lo antiguo muy extendido en Aragón.

Las primeras referencias históricas sobre Abanto hacen referencia a la existencia de talleres de Silex en el siglo III a. de C., localizados en el cerro de Piñuelas, correspondientes al período del Eneolítico.

Una de las primeras menciones documentales de Abanto se registra, el año 1131, como una de las localidades a las que se aplicaban los términos del fuero de Calatayud, siendo citada a principios del siglo XIV como una de las aldeas que formaban la Comunidad de Calatayud.

La propiedad de la tierra siempre fue de realengo, por su pertenencia a la Comunidad de Aldeas de Calatayud, aunque se registran algunos intercambios en la posesión del uso y disfrute de la localidad. A finales del año 1219, el abad del Monasterio de Piedra, Jimeno, dio al rey Jaime I la localidad de Villafeliche, a cambio de las localidades de Abanto y Monterde. El mismo monarca, Jaime I, según un documento del año

1303, reinando Jaime II de Aragón, había entregado al Monasterio de Piedra las salinas de Abanto a cambio del castillo de Villafeliche.

Desde el punto de vista político-administrativo, fue aldea de la Comunidad de aldeas de Calatayud, encuadrada en la sesma del río Ibdes, estando luego encuadrada en el Merinado de Calatayud, Sobrecullida de Tarazona (1446), para pasar a la Sobrecullida de Calatayud en 1495, luego Vereda de Calatayud (1646) y Corregimiento de Daroca (1711-1722), para ser incorporada al Corregimiento de Calatayud entre 1785 y 1833. Ha sido aldea hasta 1711 contando con ayuntamiento propio desde 1834. Pertenece al partido judicial de Daroca, agregándose en 1887 la entidad de Pardos. En la nueva ordenación comarcal , establecida por la Diputación General de Aragón, queda encuadrada en la Comarca de Calatayud.

Eclesiásticamente, las primeras referencias históricas nos remontan a 1279, cuando estaba encuadrada en el arcedianato de Calatayud, englobándose en la actualidad en el obispado de Tarazona.

Entre los datos de interés del municipio hallamos en los textos históricos la posibilidad de que el mítico hidalgo Rodrigo Diaz de Vivar, el Cid Campeador, recorriera las proximidades del municipio, cercano al lugar deshabitado de Pardos.
La declaración de los restos del entorno de Abanto nos retrotraen a un tiempo pasado con poblaciones de diferentes culturas. Así, la zona denominada Castillo, en la parte alta de la localidad y la torre de argamasa derruida a causa de una tormenta de junio de 1962, han sido y son parte de los restos de un pasado cierto.

Restos presentes hoy en día nos hablan del asentamiento musulmán en Abanto, son los arcos de media herradura en la entrada de algunas de las casas, o el uso en escudo y bandera de las figuras del torreón y la media luna, clara reflejo de la presencia musulmana.
Otros de los vestigios que nos ayudan a mirar y comprender el pasado es el molino, construcción de los siglos XIV-XV y Casa las Bolas, del mismo periodo, y en la que puede apreciarse el contorno de un fresco de la virgen.
El arte eclesiástico tiene su exponente atractivo en el retablo de la Iglesia de la Asunción, proveniente del Monasterio de Piedra que sufrió el traslado como consecuencia de la Desamortización de Mendizabal en 1833.
Los primeros años del siglo XX traen el pico máximo de población en Abanto y su pedanía Pardos, hoy en día deshabitada, pero con interés turístico por sus restos.

En sus cercanías existen manantiales de "exquisitas aguas". Junto a los manantiales existe un pozo salobre, explotado desde la Edad Media, del que una vez evaporada el agua se obtenía una sal de muy buena calidad siendo explotada por el Monasterio de Piedra.

A mediados del siglo XIX Abanto tenía 70 casas, 47 vecinos y 225 almas. El año 1857 contaba con 547 vecinos que llegan hasta los 631 en el año 1900. En la actualidad se ha estabilizado un poco la población, que descienden hasta los 283 en 1990 y que ascienden en el año 1995 hasta los 303.

La principal actividad económica de Abanto se centraba anteriormente en el trabajo agrícola, con una producción variada centrada en el cultivo de trigo, judías y cañamo, contando con industria de telares para lienzos y paños, sin olvidar la importante actividad centrada en la extracción de la sal. En la actualidad la actividad económica se centra en el trabajo agrícola y algo de ganadería.
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